sábado, 6 de agosto de 2016

Comenzamos

Hace unos días estuve en una agencia de viajes para pedir presupuesto para el que será, hasta el momento, el viaje más grande e importante que haya hecho hasta ahora, nuestro viaje de novios a Camboya. La atención del agente fue impecable, mezclando conocimientos y simpatía, por lo que salí de allí con una sonrisa más grande que mi cara y con una afirmación en mi cabeza: ¡me he equivocado de profesión!

Desde siempre he tenido inquietud por viajar y conocer sitios nuevos, en parte gracias a mis padres, que organizaban todos los años al menos un viaje dentro de España. Esto nos permitió conocer nuestro país casi por completo y, a la vez, apreciar todo lo que se podía aprender viajando: costumbres, geografía, historia... 

Cuando ya fui lo suficientemente mayor para viajar sola (o en otra compañía), decidi irme a Italia, a un viaje que organicé sola con todas las ganas del mundo, con muy poco dinero y que salió redondo! Italia dejó en mí un sentimiento tan grande que no creo que desaparezca nunca y que hizo que decidiera pedir una beca Erasmus al país del que me había enamorado hasta las trancas. Y tuve suerte, y acabé en Roma. Allí estuve un año, pero como nunca es suficiente, volvi un par de veces más dejándome el corazón partido cada vez que volvía a España.

Ahora, después de un tiempo sin menearme mucho se avecina movimiento, y del bueno.

No pretendo dar lecciones a nadie, sólo voy a contar los lugares en los que he estado, cómo, dónde y todo lo que se me ocurra. De esta manera, doy rienda suelta a mis ansias de viajar, de conocer y de organizar viajes, ¡que me encanta!

Espero que me acompañéis en esta larga travesía.
Hasta pronto.